CONVERSACIONES DE BARRA

Barras de bar, nebulosa de humo sobrevuela las cabezas meditabundas de los héroes proletarios, que descansan de la batalla, envueltos en la música y el sabor amargo de sus cervezas.

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Estampa cotidiana, propia de cualquier lugar, cualquier país, especialmente cuando baja el mercurio en los termómetros y la visita a tu bar se hace obligatoria. Los devotos acuden al templo.

Confieso, que las mejores conversaciones que he tenido tanto con mujeres como con hombres, se han producido en la barra de un bar. Especialmente por la tarde, fuera del bullicio típico del fin de semana, en esos días donde solemos despojarnos de las máscaras de la hipocresía.

Es una situación un tanto repetitiva, pero siempre única. Cada momento es único, aunque sólo sea porque la canción que ameniza tu cerveza sea distinta. Da igual que la persona que tengas delante sea la misma, se produce un principio de incertidumbre, como canta Ismael Serrano en una canción muy buena.

Charlas, como digo, amenizadas por el sabor amargo de una cerveza, cuyo primer sorbo tras una larga jornada, siempre he considerado un lujo a nuestro alcance. Si la compañía es buena, mejor que mejor, si no a solas, dejándote envolver por las guitarras de The Edge en “Where the streets have no name” o de Mark Knopfler y su “Sultans of swing”, con sus acordes celestiales.

¡Cómo las echo de menos, esas charlas! Ya saben, la vida laboral y las responsabilidades familiares, sobre todo cuando tienes un hijo pequeño, te apartan poco a poco de un sendero antaño bastante transitado. Voy a buscar una fotografía de mi bar favorito, parada obligatoria en mi recorrido por esta vida tan complicada. Allí entre sus paredes de madera, he pasado muchos de los mejores momentos de mi tránsito vital. Sus paredes han sido testigos de centenares de esas charlas con muchos amigos, en especial dos, mi pareja Yolanda y mi colega del alma Rubén. Cuando ambos lean estas líneas, esbozaran una amplia sonrisa cómplice.

Ahora, que esa madera la contemplo menos, la añoro, pero con la certeza de que volverán a ser testigos de esas charlas míticas, delirantes, filosóficas, banales, literarias, surrealistas y gloriosas.

Conversaciones de barra, bares cómplices, amigos íntimos y camareros aliados. Ustedes saben de que les hablo, por fortuna.

Como siempre, un placer.

José Antonio Moreno

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2 comentarios en “CONVERSACIONES DE BARRA”

  1. SEÑOR FEUDAL Says:

    Alguien dijo una vez que ha veces el bar se convierte en un segundo hogar, y no le quepa duda.
    Siempre se han pasado buenos ratos, a solas, o en compañia.
    Y algunas charlas con Lord, no se olvidan.

  2. jose antonio Says:

    Cierto es amigo mío. Han sido muchas las charlas pero no las suficientes.
    Mos vemos en los bares.
    Un abrazo.


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