UN MOMENTO DE TRANQUILIDAD

Vivo en Torremolinos, sur de España, es decir, junto al mar. De hecho, desde mi casa no hay más de 10 minutos caminando hasta la playa. Es curioso que cuando uno tiene más posibilidades de disfrutar de ciertos placeres, es cuando menos aprovecha estas oportunidades.

 

No quiero decir que no voy a la playa, lo hago, sobre todo porque llevo a mi hijo pequeño y el mar, es un elemento necesario para los seres humanos y las propiedades que tiene, son esenciales para un niño pequeño. Así crecí yo, pasándome los días enteros en el mar.

Pero cuando hablo de estos placeres, me refiero por ejemplo, a pasear junto al mar por la noche. Créanme, son momentos que todo el mundo debería tener la oportunidad de disfrutar.

La pasada noche, azotaba viento de terral por estas tierras malagueñas. Para los que no sepan lo que es, explicarles que es un viento tórrido que proviene del Sahara y que hace insoportable estar en la calle, en la casa o donde quiera una poner el huevo. Un suplicio. Muy pocas cosas se pueden hacer para combatirlo si no se dispone de aire acondicionado. Así que opté por algo que hacía mucho tiempo que no ponía en práctica.

Decidí ir hasta los pequeños acantilados que hay en la zona de Benalmádena-Costa, aparqué el coche y bajé hasta la abrupta playa. Allí si hacía fresquito y lo único que podía escucharse era el rumor de las olas lamiendo la orilla y las rocas. No había nadie, la luna brillaba y se divisaban las pequeñas barcas de pescadores que en noches de luna salen a pescar. Apenas podía dar crédito a tanto silencio, ya que estamos en Agosto, mes en el que las hordas de turistas nacionales y británicas invaden esta zona del litoral malacitano. Sin embargo, estaba yo solo, disfrutando de un bonito paisaje, en completa soledad. Yo y mis circunstancias, como diría Ortega y Gasset.

Apenas estuve un par de horas, pero nada más que por eso, el día había merecido la pena. En ese intervalo de tiempo no observé rastro humano alguno, acrecentando aún más si cabía, el placer que sentía. Hay momentos en la vida, en las que uno necesita, debe estar sólo. No me explico por qué no hago uso más a menudo de estas oportunidades que me brinda mi entorno y que, además, no me cuesta dinero.

En fin, recomiendo a todas aquellas personas que puedan disfrutar de algo parecido, que lo hagan. Un momento de tranquilidad, no nos viene nada mal. Para pensar o simplemente dejarte llevar por lo que te rodea, sin más pretensiones que esa.

A mi me ha venido muy bien y pienso repetirlo más veces este verano. Hay que aprovechar lo que nos proporciona nuestro entorno. No se hace mal a nadie.

Un saludo.

Lord Buworld.

Explore posts in the same categories: Artículos, Lord Buworld, Málaga, Reflexion

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: