JOAQUÍN SABINA, CAPÍTULO 2: MALAS COMPAÑÍAS

El Segundo capítulo del serial sobre la discografía sabiniana ya es otra cosa. Sin ser considerado una de sus grandes obras, para eso todavía habría que esperar unos años, el disco “Malas compañías” ya presentaba una serie de temas mucho más elaborados y por supuesto, con una calidad infinitamente superior a su disco predecesor. De hecho, este disco contiene dos auténticos clásicos, dos himnos en la obra de Sabina que aún hoy día los sigue tocando, uno es “Calle Melancolía” y el otro “Pongamos que hablo de Madrid”.

Fue en 1980 cuando apareció este “Malas Compañías” de Joaquín Sabina, amparado por la discográfica CBS, que le produciría un par de discos más y con la que terminaría como el rosario de la aurora. Comienzo de una década vertiginosa, con grandes cambios sociales que se veían reflejados en la música. El estilo cantautor no gozaría de buena publicidad en aquellos años, algo de lo que Sabina tomó buena cuenta y que sabría reciclar en posteriores discos.

 

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Con este disco, Joaquín Sabina empezó a ser reconocido para una gran parte del público, ya que “Pongamos que hablo de Madrid” sonó y mucho, obteniendo en Nª1 en varias radio fórmulas y siendo considerado como una especie de abanderado de la ciudad de Madrid, pese al crudo realismo que transfiere su texto.

Con una aureola de disco de cantautor, “Malas compañías” presenta otros temas interesantes como “Círculos Viciosos” y “Qué demasiao” que contiene letras como esta:

 

“Macarra de ceñido pantalón
Pandillero tatuado y suburbial,
Hijo de la derrota y el alcohol,
Sobrino del dolor,
Primo hermano de la necesidad.
Tuviste por escuela una prisión,
Por maestra una mesa de billar,
Te lo montas de guapo y de matón.
De golfo y de ladrón
Y de darle al canuto cantidad.
Aún no tienes años pa votar
Y ya pasas del rollo de vivir.
Chorizo y delincuente habitual
Contra
la propiedad
De los que no te dejan elegir”

 

El resto del disco, exceptuando estos cuatro temas citados, es más bien flojito, pero lo importante es que Sabina ya dejaba entrever de lo que era capaz. Sus textos ya dejaban claro su compromiso con la realidad, presentando unas composiciones llenas de historias de la calle, duras, cínicas, crueles, además de otras más livianas que incluso llegan a provocar la sonrisa.

“Malas Compañías” sin ser uno de los grandes discos de Joaquín Sabina, si es uno de los que más cariño le tengo. Todavía a día de hoy suelo escucharlo de cuando en cuando, buscando un momento de tranquilidad. La última vez que lo hice fue ayer por la noche, mientras buscaba la inspiración con otro texto que nada tiene que ver con lo que ahora escribo.

 

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Ya les he dicho en otras ocasiones que, a pesar de encontrarnos en una época en la que las posibilidades de adquirir música gratis en Internet son ilimitadas, todavía soy un poco clásico y me gusta tener originales los discos de los grandes artistas que me gustan. Si ustedes son parecidos a mi, decirles que se pueden encontrar estos discos antiguos de Sabina a precios irrisorios.  Yo lo compré hace muchos años, de lo contrario no me cabría duda en hacerlo ahora.

Espero haberles acercado un poco más a este disco antiguo de Sabina, que es uno de los olvidados pero que ya empezaba a situar a Joaquín Sabina en el mapa de la música en español.

Como siempre, un placer.

José Antonio Moreno

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4 comentarios en “JOAQUÍN SABINA, CAPÍTULO 2: MALAS COMPAÑÍAS”

  1. Julio Says:

    Visto el cambio respecto a su primer trabajo quizá tendríamos que reflexionar si las “malas compañías” son realmente la peores.
    Gracias por refrescarnos la memoria.

  2. jose antonio Says:

    Siempre he sido de la opinión que, en muchas ocasiones, las malas compañías son siempre las mejores. Claro está, depende del momento.

  3. quacmayer Says:

    Este disco es de los que ya se dejan escuchar, tambien vemos a un Sabina que se vuelve un cronista urbano eso queda claro con “pongamos que hablo de madrid” pues da una descripcion de la vida de la ciudad triste, apagada sin esperanza pero que aun con todos esos defectos es el lugar en el que el quiere vivir y morir mayor muestra de amor por su ciudad no se puede demostrar.

    Ya con calle melancolia no se puede decir nada el propio Sabina la califica de accidente pues el mismo no cree que haya podido escribirla en esos dias en que no se tomaba tan en serio el trabajo de escribir canciones y es simplemente perfecta me atrevo a decir que aunque no te guste sabina (que ya ello evidencia un serio problema de sordera y sentido comun) esta cancion no te puede ser indiferente, habla de un momento y lugar que todos hemos habitado alguna vez.

    “malas compañias” es ya un trabajo muy aceptable pero lo mejor todavia esta aunos años de distancia.

    saludos lord buworld

    • Lord Buworld Says:

      Completamente de acuerdo, quacmayer. Esto ya es un disco más maduro aunque todavía lejos del mejor Sabina. Pero contiene dos de las joyas de la corona sabiniana, los dos temas que citas. Aquí empezó a abrarse la leyenda del crápula, el rondador nocturno habitante de bares hasta su cierre.
      Es un disco al que le tengo mucho cariño.
      Un abrazo y gracias por este repaso que haces a mis posts.


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