LAS CENAS DE EMPRESA

Esta semana y la próxima  son esas típicas semanas de cenas de empresa, reuniones de amigos, etc. Aunque este año la verdad, con la que está cayendo, no sé si habrá muchas cenas o no. Con el rollo de la crisis, muchas empresas tienen la excusa perfecta para no invitar a sus empleados a una merecida (o no, ¿quién sabe?) cena para despedir el año. Las empresas que este año si la celebren, tendrán que escuchar el sermón por parte de los altos mandos que, en esta ocasión, tendrá un guión repetido en muchos de los ágapes que se celebren. El año ha sido muy malo, las ventas han bajado, pero nosotros hemos hecho el esfuerzo sobrehumano de no despediros a ninguno de vosotros, porque somos como una familia. Pero eso si, el año próximo volverá a ser muy duro, igual o peor que este, y todos tendremos que poner de nuestra parte. Eso quiere decir que, si decidimos bajaros el sueldo, os jodéis.

Yo si voy a tener cena de empresa, la verdad es que en los años que llevo trabajando, que son unos pocos, siempre la he tenido. He pasado por diversos tipos de cenas, la de amigos, es decir, aquella no pagada por el jefe y que se organizaba entre los trabajadores y por supuesto, corría a cargo de cada uno de los asistentes. Éstas son de las que mejores recuerdos guardo, porque los asistentes, además de compañeros, éramos buenos colegas, en algunos casos amigos.

También he pasado por la cena de empresa pequeña, familiar, con 5 o 6 trabajadores, y en las que hay que tener cuidado de mantener la compostura porque todo el contacto es mucho más cercano y, si alguno mete la pata, puede lamentarlo.

He pasado por la gran cena de empresa con más de 200 empleados, actuaciones musicales, rifas y donde es más fácil que alguien meta la pata cuando el nivel etílico supera el normal. En estas cenas es donde he visto a mucha gente tratar de ligarse a alguna compañera con el rollo de la camaradería y qué felices somos todos y que empresa más chula que nos tiene en un pedestal.

Desde el año pasado he vuelto a la cena de pequeña empresa. Somos 6 trabajadores que asistiremos con nuestras respectivas parejas, con lo cual seremos unas 12 personas. Este año desde luego no tengo muchas ganas de cena, no encuentro muy motivado con mi trabajo y lo último que me apetece son reuniones de este tipo. Pero he de ir, es obligatorio, así que habrá que cenar y poner buena cara. Hubiese preferido una paga extra (en esta empresa no hay) que me hubiera aliviado muchos problemas en lugar de tantas milongas.  En fin, se ve que el factor suerte hace mucho tiempo que no tiene intención de parar en mi estación.

Y bueno, se seguirán viendo bares llenos entre semana, con muchos trabajadores celebrando la Feliz Navidad, tratando de tocarle las tetas a la compañera y cayendo en controles de alcoholemia.

Lo de todos los años, pero este marcado con el sello de la crisis que será el argumento tanto de los que tengan cena como de los que no lo tengan.

Si tú querido lector, tienes que asistir a una, pásatelo lo mejor que puedas, pero cuidado con lo que dices y haces.

Lord Buworld

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