HAITÍ, UN PAÍS DEVASTADO

¿Cómo se reconstruye un país que está completamente devastado? La verdad, queridos lectores, es que no tengo ni puñetera idea de cómo puede realizarse tal proeza. Como ustedes, veo perplejo y asombrado la catástrofe que ha tenido lugar en Haití. El pasado miércoles 13 de Enero, un terremoto de 7 grados en la escala Richter, sacudía la isla sumiéndola en el caos y la destrucción más absoluta. En pocos segundos, el tiempo que transcurre en levantarse a llenar un vaso de agua, todo se destruyó, casas, edificios de toda índole, infraestructuras elementales, todo absolutamente todo. Es difícil imaginarse la magnitud de esta tragedia porque no estamos allí, pero todas las crónicas que nos llegan hablan de la mayor catástrofe logística a la que las Naciones Unidas se han enfrentado en toda su historia. Es muy probable que todavía tardemos un tiempo en saber exactamente las cifras de este apocalipsis. Lo que queda del país, muy especialmente su capital Puerto Príncipe, es una escombrera dantesca que alberga decenas de miles de cadáveres. Un paisaje devastado y miles de vidas destrozadas.

Haití es el país más pobre de toda América y como a los perros flacos, todo son pulgas. Un país con una terrible situación económica y gravísimos problemas sociales, muy acostumbrado a las catástrofes naturales pero ninguna tan grave como esta última que, directamente, ha borrado de un plumazo el país.

Es complicado volver a levantarlo y ya se habla de la posibilidad de que quede bajo protectorado de los Estados Unidos, algo que creo que es lo mejor que les puede pasar.

La comunidad internacional ha reaccionado rápido y son muchas las ayudas que están llegando y los cuerpos especiales, bomberos y militares que se han desplazado hasta la zona. Pero es tan complicado que por mucha ayuda que llegue siempre parece que es ínfima. Es difícil hacer los repartos de alimentos porque se necesita muchísima seguridad para organizar la manera de hacer llegar a las miles de personas que se agolpan desesperadas para obtener alimentos. La seguridad brilla por su ausencia y los actos de saqueos y peleas se cuentan por centenares.

Es una situación dramática que va para largo. Mientras tanto aún se siguen produciendo milagros y los cuerpos de bomberos de muchos países desplazados a la zona todavía están sacando cuerpos con vida de entre los escombros. Este mediodía he visto en el Telediario como sacaban a un niño de 6 años, después de 5 días sin comer ni beber, y lo primero que ha hecho es sacar la mayor de sus sonrisas a sus héroes rescatadores. La imagen me ha conmovido y me ha hecho llorar.

Mi más sincera admiración a los equipos desplazados que se están dejando la piel en Haití. Asombrosa la actitud y raza de un pueblo que no le queda otra que seguir luchando por la supervivencia, algo a lo que están acostumbrados desde hace 200 años.

Esperemos que entre todo el planeta podamos ayudar a levantarse a este país centroamericano, devastado por la ley más fuerte de todas, la dictada por la Madre Naturaleza.

Lord Buworld

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