EL BIBLIOBUS

Retomando mi particular serial sobre recuerdos antiguos, hoy quiero tocar un poco el tema de la cultura. En estos tiempos donde a pesar de poseer la mayor cantidad de acceso a la información, paradójicamente se está produciendo un embrutecimiento sistemático  de buena parte de la juventud española. No les miento, los datos están ahí y son medibles a pie de calle. Por cada joven culto hay siete cenutrios y es algo lamentable pues se tiene acceso a Internet, un caudal inagotable, se puede acceder a los libros gratis o a un módico precio y a un sinfín de formas de poder culturizarse que abarca todos los escalones posibles del arte, llámese Literatura, Música, Cine o como sea. Y hoy traigo al recuerdo a los libros y una figura clave en mi niñez, el Bibliobus.

Desconozco si a día de hoy aún sigue existiendo este vehículo de la cultura que, puntual, llegaba cada semana a nuestros barrios como un gran transmisor del saber universal. En aquellos primeros años 80 no me consta que existiese ninguna Biblioteca Pública en mi localidad, Torremolinos, y pese a que en mi casa nunca ha sido un problema el acceso a los libros, todo lo contrario, no tardé mucho en sacarme mi carnet del Bibliobus. Recuerdo que venía todos los miércoles a las 6 de la tarde y permanecía estacionado en una calle cercana un par de horas, tiempo para devolver los libros que habías cogido en préstamo y para bucear en sus estrechas pero repletas estanterías.

Solía llevarme libros de aventuras tipo Robinson Crusoe, La Isla del Tesoro, Los tres mosqueteros, El Conde de Montecristo, El último Mohicano, 20.000 leguas de viaje submarino y tantos otros clásicos ideales para leer cuando eres un niño. Todos los clásicos de aventuras juveniles los tengo asociados al Bibliobus, libros que devoraba en la semana de préstamo aunque en ocasiones fuese necesario alargar el período porque se hacía larga la lectura.

Es incalculable todo lo que me enseñaros aquellas viejas lecturas y no puedo describir el sentimiento que me embargaba cuando subía los altos escalones del vehículo y me adentraba en el cubículo perfumado en olor a papel viejo, roído por centenares de lecturas anónimas.

Imagino que todavía llega a todos esos pueblos carentes de Biblioteca, a modo de viajero incansable surcando los caminos, las carreteras secundarias, tratando de mantener la llama de la sabiduría, de las buenas historias. Pero queridos lectores, no creo que sean muchos los usuarios que acudan a la cita y a mucha gente esto simplemente les parecerá surrealista.

Sin embargo un día existieron e hicieron mucho bien, por eso lo rememoro como una de esas cosas que sabes que han sido positivas en tu vida y que te han proporcionado ser un poquito mejor persona.

Lord Buworld

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4 comentarios en “EL BIBLIOBUS”

  1. Eli Says:

    Tío,yo aún era un enano en aquellos tiempos pero recuerdo verlo aparcado en la calle,cerca de casa y,sobre todo,recuerdo el ansia con que tú lo esperabas cada semana.Lástima que todo se pierda…
    Un bonito artículo.

  2. Lord Buworld Says:

    No sé si era ansiedad,pero expectación, seguro. Siempre me ha pasado, me siento a gusto en un lugar donde haya libros, transmiten sabiduría. Cierto, lástima que las cosas bonitas no duren siempre.

  3. SR FEUDAL Says:

    Yo también lo recuerdo, aunque mi introducción a la lectura ha sido mas tardía, pero igual de fructífera.
    A mi personalmente los libros me han aportado y me aportan mucho. Desde la época del instituto, nunca me ha gustado leer, y después de eso, me empezó a picar el gusanilo de la curiosidad y sobre todo en convertirme sin quererlo en un autodidacta.

    Es una pena, que como dices en la época en la que vivímos, donde mas capacidad de información tenemos (Que no siempre se puede igualar con calidad) la gente no sepa, y sobre todo los chavales no sepan apreciar todo lo que tienen, y sobre todo saber aprovechar este momento. Recuerdo que en un post tu comentabas que desde ahora y hacia el futuro, cualquier chaval que simplemente se prepare un poco, tendrá el máximo de puertas abiertas posibles.Es cierto.

    Un saludo.

  4. Lord Buworld Says:

    Exacto Sr.Feudal y lo digo simplemente por un hecho bastante medible. Es tanta la mediocridad y la estupidez entre una gran parte de la sociedad que, cualquiera que sobresalga un poco, se llevará el gato al agua. Pero para eso hay que prepararse un poco. Los buenos libros son instrumentos perfectos para ello.


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