JOAQUÍN SABINA, CAPÍTULO 18; ALIVIO DE LUTO

Tras un largo silencio de tres años, los que van desde el 2002, con suspensión de la gira del anterior disco incluida, en septiembre de 2005 aparecería “Alivio de luto”, un esperadísimo trabajo del maestro de Úbeda. El título es significativo, pues Sabina había sufrido una profunda depresión que le mantuvo alejado de toda actividad pública, volcándose en su actividad literaria y en detrimento de su carrera musical. Se refugió en su casa, según sus propias palabras, y se vio presa de esa enfermedad maligna, la depresión, que tan sólo conoce el que la ha padecido. No quería saber nada de música y todo lo que significara escenario y composición musical le provocaban un pánico atroz. La ayuda y ánimo de su círculo más cercano son los que provocaron que, nuevamente, dedicase parte de su tiempo a la composición de un trabajo discográfico. Con la perspectiva de los 5 años transcurridos desde su publicación, queda bastante claro que este disco tiene el estigma de la tristeza y la depresión.

Devoré este disco desde el principio, me lo compré el día de su publicación, cosa que siempre he hecho con Sabina, hasta ahora que la crisis económica no me permite darme aquellos caprichos que eran obligatorios antaño, pero son otras cuitas que nada tienen que ver con lo que aquí se pretende decir, que es mi opinión personal sobre la discografía sabiniana.

El disco arranca con “Pájaros de Portugal” cuyo vídeo añado a este post y que muy probablemente sea la mejor canción del disco. Una canción escrita años atrás y guardada en un cajón, basada en una noticia que Sabina había leído en un periódico y cuyo recorte había guardado sabedor que algún día podría traducirse en canción.

No conocían el mar
y se les antojó más triste que en la tele
pájaros de Portugal
sin dirección, ni alpiste, ni papeles

El disco contiene algunos temas muy buenos, como “Pie de Guerra”, una adaptación de una canción de su adorado Leonard Cohen. “Ay, Rocío”, tema dedicado a su hija Rocío, lento pero lleno de belleza y sinceridad. “Mater España”, donde Sabina desgrana los entresijos de una España a la que ama pero que está llena de contradicciones, un tema grandioso. “Resumiendo” y “Números Rojos” son temas más moviditos pero con unos textos muy elocuentes, como es norma de la casa. “Nube Negra”, una canción sincera, clara, que dice mucho del estado de ánimo atravesado por su autor y que aún perduraba.

“Cuando siento piedad por sentir lo que siento,
cuando no sopla el viento en ninguna ciudad,
cuando ya no se ama ni lo que se celebra,
cuando la nube negra se acomoda en mi cama,

cuando despierto y voto por el miedo de hoy,
cuando soy lo que soy en un espejo roto,
cuando cierro la casa porque me siento herido,
cuando es tiempo perdido preguntarme qué pasa.”

Hay en el disco otro bloque de canciones que no son muy de mi agrado y que le restan mucha calidad en su conjunto; “Contrabando”, “Paisanaje”, “Seis tequilas” o “Me pido primer”, canciones a las que le falta algo.

En definitiva, un disco bueno, aceptable pero que podía haber dado mucho más de si. Aunque visto lo visto y lo que el propio Sabina ha confesado recientemente, en aquella época no se le podía pedir mucho más. De  hecho,  la música, en esos momentos, estaba en un segundo plano en las inquietudes del artista jiennense, no recuperado de su depresión.

A mí, en líneas generales, es un disco que me gusta escuchar de cuando en cuando, aunque está muy lejos de ser de los mejores trabajos de Joaquín Sabina. Repito, humilde opinión. Sabina es tan bueno, tan grande, que de todos sus trabajos se pueden obtener tesoros y este trabajo, también los tiene.

Como siempre, un placer.

José Antonio Moreno

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3 comentarios en “JOAQUÍN SABINA, CAPÍTULO 18; ALIVIO DE LUTO”

  1. quacmayer Says:

    En mi opinion el disco es ¡EXTRAODINARIO! el problema que tal vez pudiera tner es que necesita oirse mas de una vez para poderlo “digerir” en su totalidad, es un trabajo sumamente literario, por ejemplo la cancion “Con lo que eso duele” a pesar de ser una cancion con palabras muy ganberras, nos describe a un Sabina que se esta despidiendo de sus excesos las desveladas y la depresion,
    “Me pido primer” es genial muy en el estilo del pirata cojo y si la cantara en un concierto apuesto lo que quieran a que el publico se prende con ella.

    Musicalmente el disco en cuanto a ritmos me parece bien balanceado, (ranchera, rumba, flamenca, rock, balada, joder ¡tiene todo!)

    En fin, me gusto el articulo, muy bien escrito, y reseña bien las canciones, pero el alivio de luto me gusto mas

  2. Lord Buworld Says:

    Gracias quacmayer por dejar tus reflexiones.
    Un abrazo


  3. De tu lista de rescate quitaría “Máter España” para poner “Me pido primer”, que es de mis favoritas del disco. Tiene un tono fresco y la letra es original y autobiográfica, una muy Buena combinación para un tema de Sabina. “Paisanaje” también me gusta


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