LOS BUENOS PROFESIONALES

Hoy quisiera destacar un hecho que, en principio, no debería ser notorio como para escribir un post sobre ello. Y para mí es noticia porque cada día es más difícil encontrarse con verdaderos profesionales en el sector de la hostelería. No me malinterpreten y espero que nadie se sienta ofendido pero no me negarán que en bares y restaurantes, a día de hoy, se prefiere contratar a gente sin experiencia que a verdaderos profesionales. Todo ello para buscar ahorrarse costes cuando la verdad es que todo va en detrimento de la calidad y eso, al final, se paga.

Anoche, domingo, salí a cenar con mi pareja para celebrar su cumpleaños. Hacía tanto tiempo que no íbamos a un restaurante que casi se nos había olvidado lo que era. Para empezar, la desagradable sorpresa que los primeros restaurantes a los que pretendíamos ir estaban cerrados. Créanme cuando les digo que eso jamás pasaba en el mes de Mayo en la Costa del Sol, pero la crisis está haciendo estragos. Cuando finalmente encontramos un sitio,  me dio pena ver que tan solo nosotros y otra mesa más formábamos parte del local. Pero desde el primer momento fuimos atendidos de una manera excepcional, con la buena educación y la sonrisa por bandera. Profesionales como Dios manda. Y es que señores, ya estaba harto de ir a bares donde camareras explosivas te ponen una cerveza con malos humos y sin mirarte a la cara. O en restaurantes donde los camareros no saben ni donde tienen la cara y la que muestran es aquella donde impera el asco y la amargura que sienten por un trabajo que detestan.

Por eso me gustó tanto la forma en que nos atendieron anoche, un restaurante normal, nada de lujos y donde nos sirvieron un simple Ribera de Duero como si fuese el mejor elixir, con tranquilidad, buenas maneras y simpatía a raudales.

Al final, cuando nos íbamos, no pude evitar acercarme al camarero y felicitarle por su exquisita profesionalidad. Le dije que no estaba habituado a esa excelente profesionalidad y su respuesta agradecida fue que tampoco él estaba acostumbrado a clientes tan educados. Para que vean que se está perdiendo algo básico y esencial en la vida, la buena educación.

Mi padre, una persona que ha trabajado durante 50 años en un Hotel de la Costa del Sol, que ha visto los mejores y los peores tiempos, me dijo ya hace unos años que en España se estaba acabando con los buenos profesionales y que eso nos iba a hacer mucho daño. Desgraciadamente, no se ha equivocado. No sólo la crisis económica hace daño. Un mal servicio y falta de profesionales cualificados pueden acabar con un prestigio que se ha tardado años en consolidar.

Espero que nadie se sienta ofendido por esto. El que sea un buen profesional me dará la razón y, desde luego, no se sentirá aludido.

Curioso las cosas que le sorprenden a uno.

Por los buenos profesionales que, afortunadamente, todavía abundan en la Costa del Sol o donde sea.
Lord Buworld

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