PLAYEO Y BAÑOS VERANIEGOS

Recuperando la serie vintage, un tanto olvidada en los últimos meses, me adentro en el fascinante mundo de los veranos de antaño, aquellos de la ya lejana niñez.  Lo primero de todo, la ubicación, Playas, piscinas y otros acuíferos de la Costa del Sol, especialmente desde Torremolinos a Marbella, en los 70 y 80.

 Ir a la playa o la piscina suponía toda una movilización logística. Lo normal era ir con tu madre y alguna o algunas vecinas con sus respectivas proles. Era cosa cotidiana que cada familia contara con dos o tres vástagos de promedio entre sus filas. Eso de que la mujer tuviese coche o tan siquiera carnet, era prácticamente una quimera. El coche estaba en poder del padre que, hasta que no llegaba de trabajar no lo soltaba. Por lo tanto era ejercicio habitual bajar andando o en autobús hasta la playa. Imagínense esos autobuses viejos, sin aire acondicionado y con un traqueteo atroz en el trayecto. Era muy habitual ver niños volando por el estrecho pasillo del maloliente vehículo. Cuando llegabas a la playa, ya magullado, provocabas el pavor de los tranquilos turistas ante las hordas que llegaban a invadir el territorio.

Una vez instalada la o las sombrillas en la arena, simulando a Armstrong en la luna, es cuando empezaba el jolgorio. Niños despendolados, madres gritando con la crema protectora que te refregaban por el cuerpo hasta pelarte, pelotas Nivea azules, flotadores, cubos, palas, manguitos, y neveras con las meriendas. Si ibas por la tarde, no había problema pero si llegabas por la mañana para estar todo el día, era obligatorio las dos horas de digestión. Sí, queridos lectores. Imaginen esas dos horas eternas esperando, con la sensación de que el tiempo no pasaba y preguntando continuamente a tu madre si podías bañarte ya bajo un sol de justicia. Finalmente tu madre, presa de la desesperación, cedía y te dejaba bañarte cuando apenas se había cumplido hora y media de la orden previamente estableciada.

Las jornadas se prolongaban hasta bien entrada la tarde, casi de noche, y la figura paterna solía aparecer, mariconera en mano, casi al final con el tiempo justo para tomarse un copazo en el chiringuito y darse un baño. El regreso a casa era agotador, con esas madres abrasadas por el sol y el trasiego con terroristas en potencia. Era como la vuelta a casa del batallón que ha labrado una dura contienda en el campo.

Recuerdo esos días con mucha alegría, con mucho juego, con el hombre de los  helados, vestido de blanco y achicharrado por el sol, ofreciendo sus manjares ante las miradas deseosas y las continuas negativas de las madres.  “Cuando llegue tu padre que os lo compre” y asunto zanjado.  Ni que decir tiene lo de montarse en un hidropedal, eso sólo ocurría en ocasiones muy especiales y con la cooperación de algún otro padre para compartir gastos. Los dos padres pedaleando y siete niños montados por donde fuese. Ese acontecimiento, como mucho, podía darse un par de veces en todo el verano.

Días memorables en la playa, muy atrás en el tiempo e imposibles de recuperar. Aquella playa del Pez Espada en Torremolinos cuya foto podéis ver  en este post con su ya desaparecido embarcadero. Allí transcurrieron muchos días felices e inolvidables de mi existencia.

¿Quién no ha tenido en su niñez días medianamente parecidos?

Lord Buworld

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4 comentarios en “PLAYEO Y BAÑOS VERANIEGOS”

  1. Ana Says:

    Me has alegrado la tarde, me he reido mucho leyendo el post y acordándome de esos veranos. Esa pelota de nivea, ese hombre de los helados!! (estuvo hasta hace muy poco), qué buenos tiempos!! Un post estupendo, un besazo. Ahora, en vez de a la playa, me voy para el curro pero con una sonrisa de oreja a oreja tras leer estas líneas.

  2. Lord Buworld Says:

    Me alegro de haberte hecho pasar un rato entretenido. Sabes perfectamente de qué hablo en este post.

  3. SR FEUDAL Says:

    jajajajaja ostia, me has hecho recordar aquellos buenos tiempos.
    Todo lo que describes es cierto, los viajes playeros eran así.
    El bus, los helados y la tropa de niños pasando el día en la playa, lo has clavado!!.(Nosotros ibamos con una vecina que tenía coche), Y ¡cómo no! la prestigiosa Mirinda en la merienda.
    Por cierto a ver, tu que tienes mejor memoria que yo, haces algún día un post sobre los productos alimenticios y de bebidas que había antes.

    Un saludo.

  4. Lord Buworld Says:

    Eso está hecho. Dentro de unos días escribiré algo. Deja que remueva un poco mis recuerdos y lo hago.
    Un abrazo.


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