EL MILAGRO DE CHILE

Claro que voy a escribir sobre este acontecimiento ocurrido en Chile, este canto a la vida, a la superación de las adversidades, a la confrontación con la cruda realidad pese a que tienes todas las papeletas para ser perdedor. Por supuesto que voy a hablar sobre otro milagro humano en América del Sur, coincidente en aniversario con la tragedia andina. Hoy quiero expresar mi más absoluta admiración por los 33 mineros rescatados de las profundidades de la tierra, en una mina chilena donde la oportunidad de sobrevivir era más bien una quimera.

Desde luego no voy a ser yo quien hable del aspecto lúdico y de marketing desaforado que ha rodeado este rescate ‘en vivo’. Todo el circo que vendrá después y el negocio paralelo en los que los mismos caraduras de siempre sacarán tajada.  Sobre eso ya corren y correrán ríos de tinta. Quiero centrarme en el único aspecto que me interesa, el lado humano. Durante el día de ayer, en las diversas ocasiones que tuve de ver el largo y laborioso rescate, no pude reprimir las lágrimas. Especial el momento en el que al salir uno de los mineros de esa ‘cápsula bendita’, su hijo pequeño le esperaba presa de la emoción, el abrazo prolongado, sentido y repleto de amor. Pasé un momento duro viendo esas imágenes. Ya sé que se hablará de lágrima fácil y todas esas historias, pero me dejé llevar emocionado, porque son trabajadores, gente sencilla que pasa muchísimas dificultades para sacar sus familias adelante. Trabajadores del siglo XXI que han estado trabajando en condiciones del siglo XIX, como tantos millones de personas en este planeta. Personas sencillas, ajenas al lujo y a las altas cifras de los ejecutivos que han manejado de manera tan ruin la mina.

Encuentro muchas semejanzas con el otro milagro, el de los Andes. No puedo ni imaginarme ese sentimiento de saberse enterrado en vida, bajo una montaña descomunal de rocas, sin la más mínima posibilidad de ver la luz, a 700 metros, allá donde ningún ser humano pone un pie, donde habita el horror de la claustrofobia. ¿Cómo serían esos primeros 17 días? Jornadas donde no se sabía si estarían vivos, si alguien sabría que el aliento aún exhalaba de sus bocas.

Digna de admiración su capacidad de organización, de no perder la razón cuando cualquiera lo haría. Es simplemente impresionante la lucha por superar la más terrible de las adversidades.

También hay que quitarse el sombrero ante el impresionante equipo de ingenieros que idearon un rescate titánico, en plena confrontación con un enemigo casi imposible de batir. No hay palabras para describir la terrible labor de este contingente chileno y estadounidense que han devuelto a la vida a unos hombres a los que se daba por muertos. Pese a las críticas, me ha encantado que el Presidente chileno haya dado la cara en todo momento, sin esconderse y abanderando un rescate. He visto sinceridad en el rostro de Sebastián Piñera y en sus palabras a cada uno de esos hombres, “Bienvenidos a la vida”.

Esto ha sido un canto a la vida, una demostración del pueblo chileno para vencer a este nuevo revés, el tercero de un año que difícilmente olvidará esa gran nación llamada Chile. Un ejemplo para el resto del mundo.

Mi más absoluta devoción por estos 33 mineros, por su lucha, su triunfo, su regreso a la vida desde los infiernos.

Hay mucho que aprender de esta epopeya humana.

Me postro ante este nuevo triunfo de la raza humana. Grande Chile.

Lord Buworld

Explore posts in the same categories: Actualidad, Artículos, Lord Buworld, Naturaleza, Reflexion

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: