ROMPER UNA CANCIÓN, DE BENJAMÍN PRADO

Todos los procesos de creación, sean del ámbito que sean, son apasionantes. Unos son más sufridos, otros más llevaderos, pero en general, son momentos mágicos donde el gozo de conseguir lo buscado no tiene precio. De todo este camino creativo trata el último libro que he leído y que se llama Romper una canción. Un libro firmado por Benjamín Prado y que nos cuenta la gestación del disco de Joaquín Sabina “Vinagre y Rosas” cuyas canciones escribió al alimón con el cantante andaluz.

Romper una  canción no es un libro de música, aunque evidentemente esté presente puesto que es la excusa. La música, la composición de canciones en el plano meramente textual, es la razón por la que dos genios de las letras españolas, deciden hacer una escapada de una semana a Praga a principios de 2009 para juntarse y tratar de reflejar sobre el papel lo que pueda surgir de esa convivencia entre amigos. Sabina atravesaba una época hogareña y feliz, lo que lo incapacitaba, según él, para escribir buenas canciones. Por el contrario, Benjamín Prado, vivía un momento delicado y, eso, había que aprovecharlo, porque de los momentos amargos suelen surgir composiciones colosales.

El libro nos relata esa convivencia única, genuina, por lo extraordinario del momento, lleno de pasajes delirantes, poéticos, con el marco majestuoso de Praga inundando cada página y cada verso allí compuesto, como una protagonista más del relato con su Moldava, Mala Stranna, Plaza Wenceslao o sus cafés y antros.

Peleas atroces por una coma, un punto, una palabra, prácticamente y según ellos mismos, no existe un solo verso en el conjunto de canciones del disco “Vinagre y Rosas” que no haya sido negociado, tratado como si fuese la última canción que escribiesen en la vida.

Pero más allá de todo este proceso lúdico-poético-delirante está el concepto de amistad elevado a su máxima expresión. La necesidad de una escapada con un gran amigo, si ambos tienen inquietudes artísticas, desemboca inexorablemente en alguna creación digna de tener en cuenta.

El disco no se compuso en su totalidad en esos días de Praga, pero sí supuso la base estructural sobre la que se sostiene el último trabajo de Sabina. Es un libro distinto, no es un libro de entrevistas o de conversaciones íntimas. Es un viaje corto a través de una amistad consolidada, sabedores cada uno de los límites del otro, pero momentos únicos que nosotros, como oyentes del disco o de una composición poética, desconocemos. Porque a fin de cuentas, estos señores hacen poesía y se atreven a convertirlas en música. Ya saben que los resultados son excelentes.

Un libro distinto, escrito con la maestría de Benjamín Prado, que me ha entretenido y que, entre otras cosas, provocan unas ganas enormes de llamar a mi mejor o mejores amigos y largarme a Praga o donde sea. Lástima que el poderoso caballero Don Dinero me impida cumplir con tan lícitos deseos. Todo llegará. Mientras tanto, recomiendo esta rápida e interesante lectura.

Lord Buworld

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