LOS DÍAS DE CAMPAÑA POLÍTICA

Como cada vez que tenemos elecciones, especialmente cuando son municipales, nuestros queridos políticos salen a la calle a mezclarse con el populacho, ese del que se olvidarán (en la mayoría de los casos, siempre hay excepciones) en cuanto lleguen al poder. En estos días los estamos viendo montar en bicicleta en plan verano azul, entonando la melodía y aconsejándonos dejar el coche en casa y que nos convirtamos en perro flautas medioambientales. El día 24 de Mayo, si les piden un carril bici, les mandarán a freír espárragos. Son días donde la hipocresía de la clase política alcanza sus cotas más elevadas.

Sin ir más lejos, en las últimas elecciones municipales, sin quererlo me topé con dos candidatos a la alcaldía en mi calle. Les  juro que jamás había visto a ninguno de ellos merodear mi lugar. Me preguntaron qué creía necesario mejorar en mi zona. Les contesté que lo que era necesario era cambiar a toda la corporación municipal, gobierno y oposición incluida y que a partir de ahí, podríamos hablar. Sobra decir que mi careto no salió en el periódico en plan qué cercanos son nuestros políticos.

Es que no puedo queridos lectores con estos días. Salvo excepciones, estarán de acuerdo conmigo en que los políticos españoles no practican mucho ese ejercicio de acercamiento a la realidad cotidiana. Ellos se dedican a solucionar problemas nos dirán. Pero resulta que justo ahora, a dos semanas de las elecciones, es cuando te asfaltan la calle donde hace cuatro años  tu coche se dejó los neumáticos y que desde entonces has tratado de evitar. Ahora, con todo el ruido y parafernalia posible, las máquinas la dejarán flamante para que tengas la certeza que tu alcalde sabe lo que necesitas. ¿Les suena lo que les digo?

Y que me dicen de esa otra imagen entrañable de nuestros políticos acercándose al mercado para hablar con los tenderos y las marujas que van a por los “habios” del puchero. Esa foto es el clásico entre los clásicos. También aquella en la que se acercan a los colegios es de las que ocupan mayores portadas.

Pero, repito, me quedo con la de este año, que en los escasos días que llevamos de campaña ya he visto en algunos medios, la de los candidatos en bicicleta y todo el séquito de chupatintas detrás en plan “Bicivoladores”, película adolescente y entrañable de los 80.

En fin, prepárense para estos días de hipocresía y gilipollez extrema, con sonrisa Profident. Cuando hayan pasado las elecciones, intenten acercarse a alguno de esos meapilas que en los días de campaña hablaban y le preguntaban por sus inquietudes. Les aseguro que recibirán un cariñoso saludo, pero de sus guardaespaldas.

Qué asco de gentuza pero hay que ir a votar. Eso, también lo he tenido siempre muy claro.

Lord Buworld

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4 comentarios en “LOS DÍAS DE CAMPAÑA POLÍTICA”

  1. Ginés Says:

    Indudable que nuestra política es un coro de gilipuertas, pero la mejor medicina es el voto, aunque, con las alternativas que tenemos me acojono, y disculpen la palabra.
    ¿Siempre será así?, esperemos que no, pero mientras sigamos aceptando lo que nos ofrecen sin decir esta boca es mía, lo tenemos claro.
    Saludos

  2. SR FEUDAL Says:

    A mí lo que más me jode es lo de la ley electoral.
    No deberían tener todos los partidos por pequeños que sean las mismas oportunidades, pero la ley está hecha para que siempre beneficien a los grandes partidos.
    Por eso creo que la única manera de castigar a toda esta panda de mamones es votar en masa a los partidos pequeños, sea cual sea. Para ver si así empieza esto a cambiar un poco.
    También decir que la democracia que tenemos no es real, mientras el poder ejecutivo y legislativo sigan decidiendo y mandando sobre el judicial, no es democracia.
    Un saludo.

    • Lord Buworld Says:

      De hecho, Sr.Ferudal, te pongo un ejemplo de lo que pasa en Torremolinos. En los paneles electorales, donde se ponen los carteles, los grandes partidos tienen una cuota de espacio más grande que los pequeños que, como mucho, pueden poner un cartel del tamaño de un folio. Yo no tenía ni idea de eso. Pensaba que los espacios se repartían equitativamente. Todos los días se aprende algo.
      Un abrazo.


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