EL ASEDIO, DE ARTURO PÉREZ-REVERTE

En anteriores ocasiones ya lo he dejado reflejado en este blog. Arturo Pérez-Reverte es mi autor favorito español de la actualidad. Desde hace más o menos 18 años leo sus libros, de los que creo que no me falta ninguno. Pocas cosas malas puedo decir de todas esas obras que, literalmente, me he bebido. Pero alguna vez tenía que encontrarme con la oveja negra, ese libro que me ha costado digerir, que no he bebido con la facilidad e intensidad del resto de su obra. Me ha pasado con El Asedio, la última obra del cartagenero que ha caído en mis manos.

No me malinterpreten, El Asedio es una grandísima novela, en la línea de sus grandes obras pero  me ha costado trabajo terminarla. Igual este no ha sido el momento más idóneo para leerla, ¿qué se yo? El caso es que la he terminado y no me ha dejado ese regusto maravilloso que obtuve por ejemplo con La Reina del Sur, La Tabla de Flandes o cualquiera del serial de Alatriste. Desde mi humilde opinión, la novela es excesivamente larga, deteniéndose en demasía en la problemática artillera del asedio a Cádiz o en la terminología náutica. Cierto es que asombra la erudición de Pérez-Reverte en todos estos asuntos pero llega un momento en que el lector puede aburrirse y perderse. Al menos, eso es lo que me ha pasado. Por lo demás, la novela es impecable, con la rigurosidad y buen hacer al que este gran escritor nos tiene acostumbrados.

El Asedio nos sitúa en el Cádiz de 1811 y 12, en pleno asedio de las tropas napoleónicas contra la ciudad a la que, sistemáticamente, bombardea casi siempre con poco éxito. La ciudad se siente segura tras las murallas donde la vida fluye ajena al resto de España pese a que las Cortes se encuentran ubicadas en su escueto territorio. Esa es la primera línea argumental que sirve como marco de la trama principal que son los crímenes sin resolver de muchachas que están apareciendo por la ciudad,  brutalmente maceradas.  El Comisario Rogelio Tizón, un personaje temido en la ciudad, será el encargado de tratar de esclarecer los asesinatos.

La tercera línea argumental tiene que ver con Lolita Palma, una rica heredera y comerciante de una naviera que, debido a las dificultades económicas entrará en el negocio de los corsarios y conocerá al Capitán Pepe Lobo, arquetipo de los perdedores tan comunes en las novelas de Pérez-Reverte.

Y yo añadiría como un personaje más de la novela, la ciudad de Cádiz que, sirve como tablero de ajedrez a las diferentes batallas que allí se están librando. Una ciudad que bullía vitalidad y donde pocos meses después se redactaría  La Pepa, la Constitución de 1812.

En definitiva, una novela interesante pero para mi gusto demasiado lenta y repetitiva. Casi con toda probabilidad, ustedes pensarán muy diferente. Como les digo, no siempre tiene uno el cuerpo igual.

En cualquier caso, siempre recomendaré la lectura de las obras de Pérez-Reverte, alguien imprescindible en el panorama literario de los últimos 25 años.

Lord Buworld

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