LOS NIÑOS Y EL DEPORTE

Escribo estas líneas desde las gradas de un pabellón deportivo de Torremolinos, mientras al fondo, mi vista enmarca a unos niños de 5 años dando su clase de Judo. Entre ellos, se encuentra mi hijo. Mientras los observo, mi mente viaja por los recónditos pasadizos de mi memoria donde, casi sin quererlo, rescato pasajes de mi niñez. No puedo evitar identificarme con mi hijo, de hecho, no quiero evitar identificarme con ninguno de los niños que abarrotan el parqué del pabellón, cada uno en una disciplina distinta. Pero todos ellos comparten una cosa fundamental, la sonrisa en sus rostros.

Acerca de esto es sobre lo que reflexiono según estoy escribiendo. Todo lo que veo son rostros sinceros, llenos de energía, repletos de vitalidad, desbordantes de inocencia y con la diversión por bandera. Ahora no se dan cuenta, pero dentro de unos años, cuando se encuentren al igual que yo, sentados viendo a sus hijos, valorarán en su justa medida todos esos momentos que en su niñez les ayudaron a ser mejores personas.

En mi caso, le debo mucho al deporte aunque no tuviese la oportunidad de disfrutar de las excelentes instalaciones de las que ahora gozan los niños de mi localidad. Nuestra patria era la calle y allí, con dos piedras, improvisábamos porterías de fútbol y con una red imaginaria, jugábamos al tenis. En cualquier caso, los resultados eran similares. Aprendíamos a fomentar la amistad, el valor del concepto e importancia de ser un equipo, el afán de superación y el bienestar físico. No éramos conscientes de todas esas cosas, al igual que ellos tampoco lo son ahora pero, con el tiempo, todo se sabe y se reconoce.

En todo eso pienso mientras observo a todos esos niños. A unos les irá mejor que a otros, algunos triunfarán en la vida, otros atravesarán caminos tortuosos, pero todos ellos, cuando sean mayores y puedan observar a sus vástagos, por unos momentos, recordarán éstos días y sonreirán como yo lo hago según termino de esbozar estas líneas  sobre una libreta que sufre el tormento de mis reflexiones con trazo esforzado, casi agónico.

Ojala todos ellos sigan manteniendo el deporte como elemento esencial de sus vidas.

Por unos momentos desearía tener la oportunidad de ser un niño y disfrutar de la inocencia de la que ellos son poseedores en estos momentos, una etapa única que, inexorablemente pasará.

Lord Buworld

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