PIC-NIC, DE FERNANDO ARRABAL

Me apetecía leer algo de Teatro, ya que hacía tiempo que no me acercaba a ninguna obra. Así que, ojeando entre las estanterías de una Biblioteca Pública de mi localidad, para eso están, me decanté por una del siempre singular Fernando Arrabal. Elegí una obra de su primera época,  de 1952 y cuyo título primigenio era “Los Soldados” pasando a llamarse tiempo después Pic-Nic. Una obra corta pero muy interesante.

No soy ningún experto en Teatro y mucho menos en el de Arrabal, del que habré leído a lo sumo, cuatro o cinco obras. Pero lo primero que me llamó la atención según leía era el asombroso parecido con los gags del inolvidable Miguel Gila. Estoy seguro que no soy el primero en decir esto. No sé quién influenció a quien pero los resultados fueron excepcionales en ambos casos.

Digo esto por todo el contenido del texto y el que se haya acercado a esta él, me dará la razón. El único escenario es el campo de batalla donde Zapo, un soldado que aparece solo en la vorágine de bombas y ametralladoras, saca un jersey y se pone a coser. Así de surrealista empieza la obra y por esos derroteros transita.  Cuando suena el teléfono (gag idéntico a los de Gila), Zapo recibe órdenes de sus superiores dejándonos claro que no tiene ninguna idea de su cometido en el campo de batalla, lo que se reflejará de un modo absoluto cuando captura a un prisionero, Zepo, y el trato pueril y surrealista que le dispensa. Y hablando de surrealismo, este adquiere su máxima expresión cuando aparecen en escena, en las trincheras, en medio de la guerra, el Señor y la Señora Tepán, los padres del soldado Zapo. Su trato infantil adquiere connotaciones épicas. Les dejo una muestra:

SR. TEPÁN. —¿Qué es lo que has matado más, caballos enemigos o soldados?
ZAPO. —No, caballos no. No hay caballos.
SR. TEPÁN. —¿Y soldados?
ZAPO. —A lo mejor.
SR. TEPÁN. —¿A lo mejor? ¿Es que no estás seguro?
ZAPO. —Sí, es que disparo sin mirar. (Pausa.) De todas formas, disparo muy poco. Y cada vez que disparo, rezo un Padrenuestro por el tío que he matado.

Pic-Nic es una obra que podríamos definir como humorística y surrealista pese a que su final adquiere tintes de alto dramatismo. Una obra que me consta se representa frecuentemente, puesto que no requiere de mucha producción y el reparto de actores es muy reducido. Una obra que suelen representar las compañías amateur.

Una obra breve pero entretenida, en todo momento delirante pero que dice verdades como puños y, por encima de todo, es un alegato a favor de la Paz. Una demostración del absurdo de la Guerra, aquí expresado en un lenguaje muy sencillo, casi de literatura infantil, pero directo al corazón.

Muy recomendable.

Lord Buworld

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2 comentarios en “PIC-NIC, DE FERNANDO ARRABAL”


  1. Me gusta toparme con alguien que escribe sobre Fernando Arrabal


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