CIUDADANO CERO

No sé cómo se llamaba, no he querido saberlo. Le llamaré Ciudadano Cero, como el protagonista de una vieja canción de Sabina. Solo sé que es una historia que me ha partido el alma, me ha dolido demasiado como para dejar pasar la necesidad de escribir algo sobre ese hombre.  Y me ha dolido porque he podido ser yo en varias ocasiones o en un futuro. Podría ser usted que me está leyendo en estos momentos o aquel otro que piensa que desde su atalaya de poder está a salvo de todas estas posibilidades. Qué ilusos somos todos.

Esta historia trágica ocurrió la semana pasada en una calle de Granada, de hecho está pasando cada día 500 veces en numerosas poblaciones y calles de esta casa de putas llamada España, regida por una pléyade de impresentables, mal nacidos ineptos que no tienen lo que hay que tener para poner a los bancos donde merecen y derogar una Ley Hipotecaria criminal que data de 1909.

No puedo dejar de pensar en ese ciudadano cero, de 53 años, un trabajador como usted y como yo, que tras toda una vida trabajando, pagando sus impuestos, se ve un día sin trabajo, sin ingresos e imposibilitado para hacer frente a un préstamo de 10.000 euros asquerosos. Como consecuencia, lo que ya sabemos, es desahuciado, echado como un perro de su casa. Pero no les dio el placer, tomó otra decisión, drástica, desesperada, “de aquí me sacáis con los pies por delante, con el traje de madera”.  No les dio el placer de ser humillado en público, decidió suicidarse, la peor de las decisiones. No la alabo, pero la entiendo. Comprendo que una persona pueda verse inmerso en ese pozo sin fondo en el que no encuentra asidero donde agarrarse y trepar hacia la luz. He pasado por depresiones y sé lo que la desesperación te puede hacer pensar.

El Ciudadano Cero puso fin a su vida, a una pesadilla de acoso y derribo por parte de los Bancos.  Y todos somos culpables de su muerte, por permitir que continúen tantos hijos de puta en el poder, por no ser capaces de montar una auténtica revolución que acabe con tanta injusticia.  Culpables por seguir votando a tanto mangante.

Yo personalmente, me siento partícipe por no saber cómo levantar mis armas metafóricas en aras de una sublevación definitiva. A diario vemos todos estos desahucios y los intentos desesperados de la Plataforma “Stop Desahucios” por detenerlos, en una lucha desigual, imposible.

Sí, queridos lectores. Esta historia me ha dolido, me ha jodido y me ha escocido como un bisturí. Todos somos el ciudadano cero. No estamos a salvo.

No merecemos esto. Igual  sí, qué se yo.
José Antonio Moreno

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2 comentarios en “CIUDADANO CERO”

  1. locogin Says:

    Amigo José Antonio, suscribo tus palabras, me indigna y me llena de rabia lo sucedido y lo que sigue sucediendo sin cesar.
    Me he manifestado como protesta, he gritado consignas y aún así he tenido la suerte de no ser vapuleado como otros. Y también pienso que es totalmente cierto que si no nos rebelamos como dios manda, al final esto nos va a pasar factura a todos, de una manera u otra.
    Pero mientras que sigamos gobernados por chorizos e ineptos, y no hagamos algo al respecto, así nos irá.
    Un abrazo desconsolado, pero un abrazo desde Barcelona. Ginés


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