LAS LLANURAS DEL TRÁNSITO, DE JEAN M. AUEL

Hacía casi dos años que había leído la tercera parte de la saga de Los Hijos de la Tierra. Había llegado al ecuador del serial con la plena satisfacción de haber disfrutado y aprendido con  un conjunto de obras muy ambiciosas y que le han otorgado a Jean M. Auel la gloria literaria eterna. Dije que prefería dejar pasar un tiempo hasta retornar a la saga, por aquello de no saciarme en demasía. Dos años han pasado y ya era hora de leer la cuarta entrega, Las Llanuras del Tránsito. Publicado en 1990, es el libro más largo del serial y el que, según leo distintas opiniones, el que más controversia ha creado. Muchos son los que piensan que es el más aburrido y otros no. Yo soy de los que piensan que, si bien es largo y en algunos pasajes puede ser tedioso, también es cierto que es fascinante y nos adentra en unos territorios desconocidos.

llanuras

Las Llanuras del Tránsito comienza cuando el variopinto grupo formado por Ayla, Jondalar, Whinney, Corredor y Lobo abandonan a los Mamutoi e inician una larguísima travesía siguiendo el curso del Gran Río de la Madre (actualmente el Danubio) y que tiene como meta llegar hasta la tierra natal de Jondalar, los Zelandonii, en lo que hoy día sería el Sur de Francia.

El libro nos narra las aventuras y vicisitudes que padecerá el grupo en la larga travesía, no exenta de peligros y de encuentros con distintos pueblos como los Sharamudoi, Hadumai, Sadurnai, Losadunai, Lanzadonii o incluso miembros del clan. Con algunos la comunicación y el intercambio de conocimientos será recíproco y, con otros, muy complicado.

Ayla sigue siendo el personaje principal, la fascinación hecha mujer, una heroína de la literatura moderna en la época glaciar. Pero por encima de todo, estos libros son un canto a la Naturaleza, al amor hacia la Madre Tierra que todo nos lo da y a la que si no respetamos todo nos quitará. Un viaje fascinante por la vida de nuestros antepasados. Como lograban sobrevivir a las  inclemencias de un tiempo inmisericorde. El respeto por la vida y aquello que nos rodea en definitiva.

A estas alturas no sé si esta cuarta entrega es la más aburrida o no. Particularmente me ha dejado muy buen sabor de boca. He disfrutado muchísimo sus mil páginas y me deja la sensación de haber aprendido muchísimo con esta entrega . Todo un legado el que nos ha dejado su autora que,   en el año 2012 dio fin al serial.

Aún me quedan por leer las dos últimas entregas y tal como he venido haciendo, prefiero dejar pasar un tiempo antes de afrontar el siguiente. Creo que, de esta manera, los disfrutaré más.

Mientras tanto, sigo recomendando acercarse a esta serie. Si les gusta la primera entrega, seguirán con las siguientes, no me cabe duda alguna.

Lean, es el único consejo que sigo atreviéndome a dar a estas alturas de mi vida.

Lord Buworld

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