LOS REFUGIOS DE PIEDRA, DE JEAN M. AUEL

Paso a paso, libro a libro, ya he llegado y concluido la quinta entrega de la serie Los Hijos de la Tierra, de la autora norteamericana Jean M. Auel. Penúltima de un serial de seis y publicado en el año 2002, doce años después de la anterior publicación. Una novela amplia, extensa pero que no me ha dejado el mismo sabor que las cuatro anteriores. Este quinta aparición lleva por título Los Refugios de Piedra.

refugios

En esta quinta parte, el largo viaje de Ayla y Jondalar ha llegado a su meta, la tierra de los Zelandonii, lo que en la actualidad es la Dordoña, en Francia. El territorio de los Zelandonii es el hogar de Jondalar y, presumiblemente, la tierra elegida por la pareja para asentarse definitivamente.

La llegada de la pareja junto a los caballos Whinney, Corredor y el gran Lobo provoca una verdadera conmoción entre los habitantes de las cavernas zelandonii que, asisten atónitos a las proezas de Ayla y Jondalar tanto con los animales como con los artefactos y utensilios que traen consigo.

Pese a las reticencias inicicales, Ayla, paso a paso va ganándose la confianza del círculo familiar de Jondalar y, por ende, de toda la Novena Caverna. Es especial su relación con Zolena, antigua amante de Jondalar y actual Zelandoni, la que sirve a la Madre, máxima autoridad entre los Zelandonii. Ella atisba casi de inmediato las formidables aptitudes que atesora la joven foránea y tratará de convencerla para formarla como Zelandoni, algo que no desea Ayla.

Pronto se producirá la Gran Reunión de verano donde Ayla y Jondalar quieren oficializar su enlace como pareja estable, pero para ello tendrán que convencer a una comunidad con miembros disconformes por la llegada de Ayla.

Sinceramente, esta quinta entrega es la que más me ha costado leer pues, en muchos momentos, la he encontrado monótona y tediosa. Es innegable el exhaustivo trabajo de investigación y documentación realizados por Auel, trayéndonos y acercándonos una época auún bastante desconocida. No cabe duda que se aprende muchísimo con estos libros pero no lo exhime de considerarlo excesivamente largo y aburrido en muchos momentos. A la espera de leer la última entrega, algo que haré en un año aproximadamente, considero que la serie se ha ido desinflando.

Pero no me malinterpreten, que la Madre Tierra me libre de semejante audacia, son unos libros muy valiosos, verdaderas joyas sobre nuestros antepasados. Nos proporcionan grandiosos conocimientos a los que los leemos y nos acercan una época fascinante. Sus dos primeras entregas deberían ser de lectura casi obligada y tendrían que ser habitantes de los estantes de cualquier biblioteca hogareña que se precie.

Como es costumbre, no puedo hacer otra cosa que recomendarles leer  y esta serie es muy valiosa.

Como siempre, un placer.

Lord Buworld

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